Barra lateral

El cabildeo, la movilización, la organización

Jane McAlevey distingue tres teorías diferentes del cambio social y explica que, de esas tres, solo el trabajo organizativo conduce a victorias duraderas.
Crowd of mostly African American people walking across a street waving flags that say Mas Dinero Ahora.

Manifestantes participan en la Marcha de los Pobres en Washington, D.C., 1968. Fuente: Biblioteca del Congreso.

El cabildeo no involucra gente del común, no realmente; la batalla es librada por abogados, investigadores, encuestadores y empresas de comunicaciones. Aunque esta estrategia es efectiva para obligar a productores de autos a instalar cinturones de seguridad o hacer desaparecer juguetes con partes con las que los niños puedan asfixiarse, limita cualquier desafío real al poder de la élite. El cabildeo no utiliza la única ventaja concreta que tiene la gente del común sobre las élites: los números. Bien sea en las huelgas laborales, en las urnas o en la desobediencia civil no violenta, las masas desplegadas estratégicamente son desde hace mucho la única arma verdadera de la gente del común. El 1 % tiene un vasto armamento de recursos materiales y fuerzas especiales políticas, pero el 99 % tiene un ejército. 

En los últimos cuarenta años, se ha diseminado un nuevo mecanismo para buscar el cambio: la movilización. La movilización constituye una mejoría significativa respecto al cabildeo, pues trae un gran número de personas al campo de batalla. Sin embargo, con demasiada frecuencia se trata de la misma gente: activistas comprometidos que van una y otra vez a la misma reunión o manifestación a favor de todas las buenas causas, pero sin el respaldo de toda la masa de sus colegas y su comunidad. Esto se debe a que hay un equipo profesional que dirige, manipula y controla la movilización; sus miembros no se ven a sí mismos como gente del común, sino como agentes esenciales para el cambio….

Una tercera aproximación, la organización, deposita la capacidad de acción necesaria para el éxito en una base de gente del común en continua expansión, una masa de personas que nunca habían estado involucradas en la causa y que no se consideran en absoluto a sí mismas como activistas —ese es el punto de la organización—. En el enfoque organizativo, la injusticia y la indignación especificas son la motivación inmediata, pero la meta principal es transferir el poder de la élite a la mayoría, del 1 % al 99 %. Aunque cada campaña es importante en sí misma, su función principal es traer nuevas personas al proceso de cambio y mantenerlas involucradas en él. En contraste con los acuerdos hechos a puerta cerrada típicos del cabildeo y de la movilización, la aproximación organizativa depende de las negociaciones masivas para ganar. La gente del común ayuda a realizar el análisis de poder, diseñar la estrategia, y conseguir el resultado. Su rol es fundamental y lo sabe.

Hoy en día, en los sindicatos y las OMS de Estados Unidos prevalecen el cabildeo y, sobre todo, la movilización. Este es el principal motivo por el cual los movimientos modernos no han replicado el tipo de victorias logradas por el movimiento obrero y el movimiento por los derechos civiles del pasado….

Extracto de No Shortcuts: Organizing for Power in the New Gilded Age [No hay atajos: Organizar el poder sindical] por Jane McAlevey, pp. 9–12. © 2016 Oxford University Press. Impreso nuevamente con autorización. Traducción al español: Andrea Garcés & Juan Diego Otero de Gegensatz Translation Collective.