
La visión del AJP sobre un sistema alimentario justo, ilustrada para nuestro sitio web en 2023. Crédito: Sophia Foster-Dimino, 2023.
La visión de abajo hacia arriba del AJP se basa en unos valores básicos:
Los derechos humanos, incluidos la salud y el bienestar, la democracia económica y la democracia en el lugar de trabajo;
Reciprocidad y responsabilidad, responder a las necesidades de los demás y comprometerse a nivelar las jerarquías de poder; y
Gestión ecológica.
Dado que la gran mayoría de la agricultura estadounidense opera de forma directamente contraria a estos principios, nuestra visión apuesta por una transformación radical de la agricultura tal y como la conocemos. Esta visión incluye los siguientes principios:
Tanto los trabajadores agrícolas como los agricultores deben recibir medios de vida dignos, seguridad social (Seguridad Social, seguro por discapacidad, compensación para trabajadores, cuidado de salud, etc.) y condiciones de trabajo seguras y sostenibles durante toda su vida laboral.
Los trabajadores agrícolas deben gozar de respeto y dignidad en su trabajo, y deben tener derechos de negociación colectiva y libertad de asociación para poder defenderse.
Los agricultores deben poder obtener precios que cubran los gastos de una producción responsable, y deben estar protegidos contra la explotación por parte de los compradores y tener la libertad de unirse con otros agricultores para conseguir mejores condiciones de comercialización.
Las personas trabajadoras inmigrantes deben tener las mismas protecciones y derechos que todos los trabajadores, y deben tener un estatus legal completo para asegurar sus derechos al debido proceso y proteger a todos los trabajadores de la presión a la baja sobre los salarios y las condiciones laborales.
Se requiere una agenda de reparaciones que abarque a toda la sociedad, para poner fin de una vez por todas a la degradación del trabajo agrícola, que ha sido transmitida por los sucesivos regímenes agrícolas que han dependido de trabajadores superexplotados, desde las personas africanas esclavizadas hasta las personas apresadas, seguidos de los refugiados por desastres naturales, los trabajadores migrantes temporales y los inmigrantes indocumentados. El trabajo agrícola debe ocupar el lugar que le corresponde como una vocación honorable y esencial para la existencia humana. También debemos desarrollar una relación completamente diferente con la tierra y con los pueblos indígenas cuyas tierras ancestrales han sido ocupadas por los Estados Unidos.1
Nuestros estándares se esfuerzan por plasmar nuestros valores de democracia, equidad y derechos humanos en las prácticas laborales y empresariales. Los estándares del AJP difieren de muchas otras certificaciones éticas de varias maneras:2
Los derechos de libertad sindical y la negociación colectiva, tanto para los trabajadores (con los empleadores) como para los agricultores (con los compradores), sin represalias. La neutralidad del empleador frente al trabajo organizativo sindical.
La producción ecológica; no se tolera la exposición de los trabajadores o agricultores a productos químicos tóxicos.
Un salario digno para los trabajadores y agricultores; si las finanzas no permiten pagar un salario digno, los empleadores o compradores deben mostrar sus finanzas y demostrar su incapacidad para pagar (además de otros requisitos).
La contratación es directa; no se permiten agencias de contratación ni reclutadores de mano de obra agrícola.
Eliminar gradualmente el pago a destajo (en el que se le paga a los trabajadores por cubeta o por la cantidad de producto que cosechen) y permitir únicamente bonificaciones basadas en el rendimiento, además de un salario mínimo base.
No existe el “trabajo a voluntad”: la cancelación del empleo (para los trabajadores) o de los acuerdos de compra (para los agricultores) solo se permite por una causa justificada.
Supervisión de los trabajadores en materia de seguridad en el lugar de trabajo.
Horario laboral moderado (de hasta 48 horas semanales) con la posibilidad de realizar horas extras de forma estrictamente opcional.
Para nosotros, la negociación colectiva y el debido proceso reflejan los principios vinculados de la democracia en el lugar de trabajo y la democracia económica (tanto para los trabajadores como para los propietarios/operadores). Los salarios dignos, las jornadas laborales razonables, la salud y la seguridad, y la seguridad social reflejan el principio de la dignidad humana: todos tenemos derecho a vivir y prosperar como personas, sin que toda nuestra energía vital se vea consumida en beneficio de otros. Además de estos estándares, nuestro proceso de liderazgo y supervisión de las partes interesadas (que se analiza más adelante) se basa en los principios de democracia y rendición de cuentas —a veces expresados como “nada sobre nosotros sin nosotros”— y en el reconocimiento de que el fortalecimiento del poder de las bases es el único camino viable hacia un sistema alimentario equitativo. Estos son valores fundamentales que se han mantenido a lo largo de siglos de movimientos sociales y que finalmente se plasmaron en documentos clave como la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que sirven de base para los estándares del AJP.
Por un lado, los estándares del AJP son prácticas y concretas, basadas en las experiencias cotidianas de las personas y perfeccionadas mediante su aplicación en granjas y negocios. En ese sentido, los estándares están muy lejos de ser utópicos. Sin embargo, nuestros estándares también reflejan nuestro análisis de las “causas fundamentales” que hacen que la agricultura estadounidense sea tan miserable para tantas personas: en primer lugar, el poder estructural de los empleadores sobre los trabajadores; y, en segundo lugar, el poder de los compradores sobre los operadores agrícolas. (Por supuesto, hay objetivos importantes más allá de esas dos relaciones que son mucho más difíciles de abordar con una estrategia de certificación).3 Al abordar al menos algunas de las bases de estas diferencias de poder, los estándares del AJP se asemejan a “reformas no reformistas”, es decir, cambios incrementales que están al alcance de la mano, pero que comienzan a deshacer los mecanismos opresivos del statu quo, acercándonos a esa transformación sistémica que buscamos.4
Consulte el apéndice para obtener resúmenes más detallados de los estándares del AJP y visite nuestro sitio web en agriculturaljusticeproject.org para ver la versión completa de los estándares.
Véase el apéndice para una descripción detallada de la visión del AJP. ↩︎
Véase Kerstin Lindgren, Justice in the Fields: A Report on the Role of Farmworker Justice Certification and an Evaluation of the Effectiveness of Seven Labels [Justicia en los campos: Informe sobre el papel de la certificación de justicia para los trabajadores agrícolas y evaluación de la eficacia de siete sellos de certificación]. Para una comparación más breve, véase la “Reference Guide to Fair Trade and Labor Justice Programs” [Guía de referencia sobre programas de comercio justo y justicia laboral] del Fair World Project. ↩︎
Otras fuentes que contribuyen al deterioro de las condiciones de trabajo y de vida de los agricultores son los bancos y las entidades financieras, los grandes terratenientes, la industria agroalimentaria y el estado. Es más difícil utilizar la certificación como estrategia contra estos otros oponentes, lo cual es una de las deficiencias de las estrategias con base en el mercado. Esta limitación es especialmente evidente en el caso de la inmigración: nuestros estándares pueden prohibir a los empleadores participantes utilizar el estatus migratorio como un arma, pero la política federal de inmigración es mucho más importante. Dado el papel central que desempeñan las políticas de inmigración y fronterizas en el desempoderamiento de los trabajadores agrícolas, esta brecha pone de manifiesto una grave deficiencia en nuestra estrategia hasta la fecha. Para aprender más sobre las deficiencias de la certificación, véase Julie Guthman, “The Polanyian Way? Voluntary Food Labels as Neoliberal Governance” [¿El método Polanyiano? Las etiquetas alimentarias voluntarias como gobernanza neoliberal] y Agrarian Dreams; Sandy Brown y Christy Getz, “Privatizing Farm Worker Justice: Regulating Labor through Voluntary Certification and Labeling” [La privatización de la justicia para los trabajadores agrícolas: regulación laboral mediante la certificación y el etiquetado voluntarios]. ↩︎
David Cobb y Emily Kawano, “How to Build a Solidarity Economy: The Logic of Non-Reformist Reforms” [Cómo construir una economía solidaria: la lógica tras las reformas no reformistas]; Amna Akbar, “Non-Reformist Reforms and Struggles Over Life, Death, and Democracy” [Las reformas no reformistas y las luchas por la vida, muerte y democracia]; relacionado con esto está el concepto de “utopías reales” de Erik Olin Wright; véase Envisioning Real Utopias [Imaginando utopías reales]. ↩︎