Una coalición de solidaridad
Documentación del Proyecto de Justicia Agrícola y
crecimiento de la coalición por la justicia alimentaria
Si hay alguna filosofía, es que aquellas personas que han recorrido cierto camino deben saber algunas cosas, deben recordar algunas cosas que pueden transmitir, que otras personas pueden usar para recorrer ese camino un poquito mejor.
Resumen ejecutivo#
Después de un proceso de reflexión y evaluación de un año, el Proyecto de Justicia Agrícola (AJP) está cerrando sus puertas debido a un déficit de financiación. Nuestros objetivos en este informe son documentar nuestra historia; compartir reflexiones sobre nuestro trabajo; y ofrecer nuestras perspectivas en las tareas presentes que nos enfrentan a todos los que queremos cambiar radicalmente la agricultura para que sea más justa y equitativa. Nos basamos en entrevistas exhaustivas con colaboradores del movimiento, así como también nuestras propias conversaciones internas para poder compartir la sabiduría colectiva que esperamos ayude a equipar a nuestros aliados del movimiento; y cualquiera de los esfuerzos futuros en los que nosotros mismos podríamos involucrarnos después del AJP, para el duro trabajo que queda por delante. También compartimos el historial y el análisis de los movimientos a lo largo de este informe, en un esfuerzo por llenar las lagunas de nuestros mensajes anteriores y compartir las fuentes de inspiración y estrategia que consideramos significativas. Esperamos que otros puedan aprender de nuestros compromisos, nuestros éxitos, nuestros retos y nuestros errores.
Los fundadores del AJP se unieron en la década de 1990 debido la decepción compartida por que el Programa Orgánico Nacional de USDA ignoraba las muchas y serias problemáticas sociales del sector agrícola. En respuesta, nuestro pequeño grupo de organizadores agricultores y trabajadores agrícolas buscaron promover una visión de mucho alcance para la justicia en la agricultura. El AJP pasó años reuniendo a trabajadores, agricultores, y defensores para desarrollar sus visiones de base en un set de estándares para las explotaciones agrícolas operantes, negocios alimentarios, minoristas, y las marcas. Gradualmente desarrollamos un programa para certificar a los negocios que siguieron esos estándares. En el camino, ayudamos a establecer la Asociación Nacional de Comercio Justo, la cual por un tiempo sirvió como un espacio principal de encuentro para todos estos grupos de partes interesadas. El AJP enfrentó desafíos persistentes: nuestro programa de certificación tuvo dificultades para atraer participantes, y nuestra dirección organizacional se volvió menos clara con el declive y cierre de la DFTA. Pero para nuestra coalición, la certificación fue un medio para alcanzar un fin; una ‘herramienta en la caja de herramientas’ para construir una causa común entre las diferencias y comprobar que otro tipo de agricultura era posible. En ese sentido, experimentamos un poco de éxito.
Valorando el trabajo y el legado del AJP#
En este informe, nos esforzamos por describir nuestros éxitos y nuestros desafíos. Basado en la retroalimentación que recibimos, creemos que el AJP hizo pequeñas, pero importantes, contribuciones para lograr la transformación que buscamos:
Una visión de base por la justicia y la agricultura que centre los valores de derechos humanos, reciprocidad y responsabilidad, y gestión ecológica.
Un set riguroso de estándares y prácticas que desafían las jerarquías de poder y sin embargo, siguen estando al alcance para los negocios agrícolas y alimentarios que ya existen.
Cambiando la conversación en la agricultura sostenible hacia reconocer la importancia del trabajo justo y el comercio justo.
Procesos de gobernanza y coalición arraigados en la responsabilidad y solidaridad, contrarrestando la tendencia común de dejar de lado las prioridades de los trabajadores agrícolas por miedo a alejar a los empleadores.
Construyendo instituciones para apoyar a las personas, y a las empresas que centran el planeta.
Estas victorias estuvieron desafortunadamente perturbadas por una variedad de desafíos persistentes. En varios niveles, un programa de certificación fue una mala combinación para nuestro grupo y objetivos más amplios, y no pudimos asegurar recursos estables, alineados con el movimiento para sostener la organización que construimos. Estos desafíos no eran sorprendentes: desde el comienzo, los fundadores del AJP estaban escépticos acerca de si una etiqueta o viñeta alimentaria basada en estándares rigurosos podría tener éxito en el mercado, aunque en algunos momentos parecía que podríamos dar “un golpe de suerte”. Otros desafíos fueron diferentes, sin embargo, incluyendo nuestra incapacidad para construir relaciones cercanas con agricultores negros e indígenas desde el principio.
Nuestra decisión de cerrar el AJP es más inmediata debido a la falta de recursos, pero también tenemos la esperanza de que nuevas y más prometedoras avenidas están surgiendo para fomentar la solidaridad en la agricultura en EE. UU. Dados los cambios significativos que han tenido lugar durante el tiempo del trabajo del AJP, la certificación ya no se siente tan prometedora para nosotros como estrategia para fortalecer el movimiento, sobre todo porque las condiciones políticas en 2026 exigen un enfoque más ambicioso.
Una mirada al futuro#
En este momento, en el que enfrentamos el ascenso del autoritarismo. seguimos a las muchas voces líderes en nuestros movimientos haciendo un llamado a tener un frente unido en contra del fascismo. Creemos que hay una necesidad crítica de defender y expandir nuestras instituciones democráticas, para valorar a los trabajadores y las comunidades por encima de los multimillonarios, para luchar contra el odio y la xenofobia y construir paz; todas estas tareas que son extremadamente necesarias en la alimentación y la agricultura. Los estrategas del movimiento abogan por este enfoque de “carpa grande” porque la lucha es urgente y nuestros movimientos más amplios no están en condiciones de ganar por sí solos. Aunque esta estrategia es un punto principal de discusión en nuestros movimientos a nivel más amplio, sentimos que hay mucha más necesidad de hablar sobre cómo los movimientos alimentarios y agrícolas pueden identificarse con el trabajo organizativo en frentes unidos. También creemos que la experiencia del AJP en la creación de coaliciones puede ayudar a orientar ese trabajo.
Ante los evidentes fracasos de la clase política, muchas personas están cada vez más ansiosas por un cambio real, y esa ansiedad es palpable en los frentes unidos que están tomando forma. Nuestros movimientos están en capacidad de ganar muchas más personas para nuestra causa, potencialmente logrando una escala y nivel de poder que podría ganarnos la justicia que buscamos. Pero nuestros movimientos en la agricultura y más allá tendrán que abordar las debilidades clave para poder reclutar y mantener a las muchas personas que sienten curiosidad por el movimiento en este momento. En los capítulos 9 y 10, consideramos los desafíos del mismo AJP junto con las evaluaciones de los organizadores de movimientos sociales más amplios, para poder reflexionar sobre qué se tomaría para crecer y fortalecer las formaciones de nuestro movimiento. En este informe ampliamos las recomendaciones que abordan los desafíos comunes a los que también se ha enfrentado el AJP:
Adoptar una orientación organizativa profunda que permita desarrollar el poder popular a gran escala;
Crear muchas más vías de acceso para la participación del movimiento para la gente común;
Valorar el trabajo organizativo como práctica y desarrollar nuestras habilidades en ella, incluyendo el fortalecimiento de nuestras habilidades de análisis estratégico y debate; e
Integrar mejor nuestras luchas defensivas con el trabajo de construir instituciones centradas en las personas.
Aunque el AJP como organización está llegando a su final, nosotros y nuestros colaboradores del movimiento creemos que el llamado a la solidaridad es más relevante que nunca. Una coalición de personas de la agricultura podría tener mucho que ofrecer y mucho que obtener al formar parte de un frente unido en toda la sociedad civil. En el término inmediato, necesitamos aliados que ayuden a defender a los trabajadores vulnerables en el sistema alimentario, a los inmigrantes que están en la mirilla de una administración sádica. Al mismo tiempo, debemos hacer un llamamiento a todos nuestros aliados del movimiento para reparar las exclusiones e injusticias que nuestro sistema alimentario ha heredado de la supremacía blanca. Desde leyes laborales débiles hasta el apartheid alimentario y un complejo policial fronterizo militarizado; que han hecho que los trabajadores agrícolas sean tan vulnerables en primer lugar. A corto plazo, también necesitamos aliados para prevenir la liquidación de aún más granjas de las manos de corporaciones e inversionistas. Al mismo tiempo, debemos también construir el impulso para desmercantilizar y desindustrializar los alimentos para poder lograr que una mejor agricultura sea posible; y romper el ciclo de traspasar los daños hacia el próximo grupo o país vulnerable. Al hablar claramente sobre el largo legado de despojo y exclusión en la agricultura, los movimientos agrícolas pueden ayudar a defender (como lo han hecho Martin Luther King, Jr. y muchos otros) una “reconstrucción radical de la sociedad”, que es lo que se necesita para lograr realmente una agricultura que respete tanto a las personas como al planeta.
Estas son las tareas que en el AJP consideramos que deben abordar nuestros movimientos en este momento, y esperamos formar parte de una coalición que se encargue de esta labor en el futuro.